Cáncer Cervicouterino

cancer cervicouterino

cancer cervicouterino

¿Cuáles son los tipos de cáncer cervical, qué tan común es cada uno en todo el mundo y en qué sitio se ubican en relación con la UEC?

Carcinomas de células escamosas: 80 a 90% de todos los cánceres cervicouterinos; se desarrollan por abajo de la UEC. Adenocarcinomas: 15% de todos los cánceres cervicouterinos (si bien su prevalencia va en aumento); se forman por arriba de la UEC. Carcinomas adenoescamosos: 3 a 5% de todos los cánceres cervicouterinos. En el cuello uterino pueden originarse tumores neuroendocrinos, carcinomas de células pequeñas, carcinomas de células claras, melanomas, linfomas y sarcomas; no obstante, son raros.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del cáncer cervicouterino?

En sus fases tempranas, la displasia y el cáncer cervicouterinos son asintomáticos. No hay un cuadro de presentación clásico del cáncer cervicouterino; no obstante, el síntoma más frecuente es la hemorragia transvaginal anormal (ya sea poscoital, posmenopáusica o intermenstrual). Los síntomas en la fase tardía de la enfermedad incluyen flujo vaginal, dolor (por lo general, en pelvis o lumbosacro), pérdida ponderal, hematuria (mezcla del sangrado transvaginal con la orina) o hematoquecia (mezcla de la sangre con las heces). Los signos que se identifican en la exploración del cuello uterino pueden variar desde el aspecto macroscópico normal con citología aberrante, hasta la sustitución total de la estructura por la masa tumoral.

¿Qué afecciones integran el diagnóstico diferencial para estos síntomas? 

Cervicitis, vaginitis, ETS.

¿Cómo se establece el diagnóstico definitivo del cáncer cervicouterino?

Mediante biopsia del cuello uterino si la lesión se aprecia a simple vista. Si sólo puede diagnosticarse mediante microscopia, las modalidades diagnósticas son la biopsia orientada mediante colposcopia o la conización diagnóstica (en caso de enfermedad microinvasiva).

Una vez que se establece el diagnóstico, ¿qué otras pruebas se requieren?

Debe llevarse a cabo una exploración física completa para descartar la existencia de metástasis, lo que incluye la inspección del cuello uterino y la vagina, un tacto rectovaginal y la palpación hepática y de ganglios linfáticos (inguinales y supraclaviculares). Estudios de laboratorio e imagen para valorar las metástasis.